

FEELING AFROAMERICANO
Secuencias cinematográficas de la música negra


anteriores...
-
El próximo biopic de Bob Marley, los últimos ecos de Robbie Robertson… y recordando a Ian Dury
-
Brass-funk de Nueva Orleans, fresco rhythm & soul neoyorkino… y algo de bluegrass chilango
-
Electro-swing balkan serbio, pop soul de Tennessee… y break dance sin límites
-
Groove con pop holandés, jazz-rock manouche de Lille… y el arpista de la diversidad sincopada
-
La dama del “slowly soul”, samba fusión… y algo de funk barcelonés
-
Nouvelle chanson para tejer, felinas del swing porteño… y country-blues ibérico femenino
-
Revival del Jazz manouche galo, brass tapatío… y groove balcánico teutón
-
Funk angelino a la carta, newgrass de Baltimore… y algo de soul-pop neoyorkino
-
Swing Break México 2019… paraíso del Lindy Hop en “San Pancho”
-
Flamenco fusión a la hawaiana, sinfonías del groove de Massachusetts… y swing cabaretero francés
-
Revival en el swing inglés, funk afro-cubano… y la fiesta del brass de Chicago
-
El “piano man” del jazz suizo, swing femenino californiano… y algo de boogaloo latin-soul
Los ecos sincopados suenan en la historia fílmica desde el nacimiento del cine sonoro hasta las superproducciones contemporáneas, donde el séptimo arte ha servido como un lienzo audiovisual para documentar, homenajear y preservar la evolución de la música negra, abarcando desde el blues rural y el ragtime hasta el jazz, soul, funk, r&b y el hip hop. A través de batallas de improvisación, reconstrucciones sonoras de leyendas perdidas y curadurías galardonadas con premios Óscar y Grammy, ya sea documentando el éxodo del jazz hacia Europa, conectando los himnos góspel con la lucha por los derechos civiles, o reuniendo a verdaderos titanes de la industria en memorables jam sessions, estas escenas demuestran cómo el cine ha inmortalizado a los genios que forjaron la banda sonora del feeling afroamericano.
-The Jazz Singer (1927, EE. UU.): Revolucionó la industria al ser el primer largometraje comercial con sonido sincronizado, marcando el debut de la palabra "jazz" en la pantalla grande cuando Jakie Rabinowitz (Al Jolson) pronuncia la histórica frase: "Wait a minute, you ain't heard nothin' yet!". Aunque el filme lleva el género en el título, es fundamental precisar que la música interpretada por Jolson —incluyendo temas como “Toot, Toot, ¡Tootsie!" y "Mammy"— estaba arraigada en el vodevil tradicional y el minstrel (con el uso del blackface), más que en el jazz afroamericano auténtico de la época. Sin embargo, su éxito arrollador le otorgó un Óscar Honorífico a la Warner Bros. y abrió la puerta para que la verdadera síncopa negra comenzara a filtrarse en los estudios de Hollywood en las décadas posteriores.
-Stormy Weather (1943, EE. UU.): Dirigida por Andrew L. Stone, se erige como un documento histórico invaluable al reunir a la realeza del entretenimiento afroamericano de la época en una sola producción de 20th Century Fox. La trama, basada libremente en la vida del bailarín Bill "Bojangles" Robinson, funciona como el hilo conductor para una avalancha de actuaciones estelares. Destacan la inigualable Lena Horne interpretando el melancólico tema principal "Stormy Weather", la exuberancia de Cab Calloway y su orquesta en "Jumpin' Jive", y el virtuosismo del pianista Fats Waller tocando "Ain't Misbehavin'". Como curiosidad, la escena final de los Nicholas Brothers bailando sobre escaleras gigantes es considerada por figuras como Fred Astaire como la mejor secuencia de baile jamás filmada, consolidando al filme como un hito preservado por el National Film Registry.
-Paris Blues (1961, EE. UU.): Bajo la dirección de Martin Ritt, aborda el éxodo de los músicos afroamericanos hacia Europa buscando escapar de la segregación. La escena cumbre ocurre cuando el personaje de "Wild Man Moore", interpretado por el mismísimo Louis Armstrong, entra de imprevisto al club nocturno donde toca la banda de Sidney Poitier y Paul Newman, desatando un asalto al escenario que culmina en un electrizante duelo de metales. Curiosamente, aunque los actores principales pasaron meses aprendiendo a imitar la digitación, los instrumentos reales fueron tocados por gigantes como Paul Gonsalves. La banda sonora original, compuesta íntegramente por Duke Ellington, le valió una nominación al Óscar.
-Bolden (2019, EE. UU.): Dirigida por Dan Pritzker, esta obra se sumerge en la mitología de Buddy Bolden, el enigmático cornetista de Nueva Orleans reconocido como el inventor de este sincopado estilo de Luisiana, de quien por cierto no existe registro sonoro alguno. La proeza de la cinta reside en su banda sonora, encomendada al virtuoso Wynton Marsalis, ganador de nueve premios Grammy. Marsalis tuvo la colosal tarea de imaginar y reconstruir cómo sonaba ese "Big Bang" primigenio que fusionó el ragtime, el blues y la música de banda militar. Las escenas en los sofocantes salones de baile a principios del siglo XX muestran a la banda de Bolden ejecutando temas como "Timelessness" y "Phantasmagoric Bordello Ballet", donde la trompeta de Marsalis resucita el sonido salvaje, improvisado y revolucionario que cambió la historia de la música.
-The Color Purple (1985, EE. UU.): La adaptación de Steven Spielberg de la novela de Alice Walker se apoya en una emotiva curaduría musical orquestada por Quincy Jones, quien recibió múltiples nominaciones al Óscar y al Grammy por este trabajo. El momento musical definitivo ocurre en el polvoriento juke joint local, cuando el personaje de Shug Avery (interpretada por Margaret Avery, con la voz real de Táta Vega) se reconcilia con Celie dedicándole "Miss Celie's Blues (Sister)". La interpretación del tema, que mezcla la rudeza del blues rural con una profunda sororidad, detiene la narrativa dramática del filme para ofrecer un respiro de empoderamiento puro. Quincy Jones, en colaboración con Rod Temperton y Lionel Richie, diseñaron la banda sonora que reflejara el dolor y la resiliencia de la diáspora afroamericana a principios del siglo XX.
-'Round Midnight (1986, Francia / EE. UU.): El director Bertrand Tavernier logró capturar la densa y humeante atmósfera del jazz de autor con una precisión que se siente como una calca de la melancolía que vivían los exiliados en el París de los años 50. Protagonizada por el titán del saxofón Dexter Gordon (quien obtuvo una histórica nominación al Óscar a Mejor Actor), la película brilla en sus secuencias en vivo dentro del club Blue Note. Temas como "Body and Soul" y el homónimo "‘Round Midnight" fueron tocados en el set en tiempo real, sin pistas de estudio pregrabadas. La curaduría musical estuvo a cargo de Herbie Hancock, quien reclutó a músicos de la talla de Ron Carter y John McLaughlin, ganando el premio Óscar a Mejor Banda Sonora Original y un Grammy por este monumental homenaje al bebop.
-Sweet and Lowdown (1999, EE. UU.): Woody Allen construyó un emotivo y divertido falso documental centrado en Emmet Ray (Sean Penn), un guitarrista ficticio inestable pero brillante que vive obsesionado y acomplejado por el genio de Django Reinhardt. La cinta rinde un profundo homenaje al jazz manouche de los años 30. Las mejores secuencias ocurren cuando Ray, tras episodios de cleptomanía o egocentrismo, sube a los escenarios de los clubes para deslumbrar con una digitación impecable en temas como "I'll See You in My Dreams" y "Sweet Georgia Brown". Curiosamente, aunque Sean Penn aprendió la mímica y los acordes, la magia auditiva de la banda sonora fue ejecutada por el virtuoso guitarrista Howard Alden, cuyo trabajo técnico dotó a la película de un rigor jazzístico aclamado por la crítica internacional.
-Selma (2014, EE. UU. / Reino Unido): Bajo la lente de Ava DuVernay, la música funciona como el anclaje emocional de la lucha por los derechos civiles liderada por Martin Luther King Jr. La narrativa alcanza su punto de ebullición durante la brutal recreación de la marcha sobre el puente Edmund Pettus. Este hito visual se conecta magistralmente con la banda sonora a través del tema "Glory", interpretado y compuesto por Common y John Legend. La canción mezcla la solemnidad del góspel y el soul orquestal con la urgencia lírica del hip hop contemporáneo, trazando una línea directa entre las protestas de 1965 y la resistencia moderna. Este trabajo sonoro impecable arrasó en la temporada de premios, llevándose el Óscar, el Globo de Oro y el premio Grammy a “Mejor Canción Original”.
-Crossroads (1986, EE. UU.): Dirigida por Walter Hill, rinde un tributo directo a la mitología del Delta Blues y a la leyenda de Robert Johnson vendiendo su alma al maligno. La trama sigue al joven guitarrista clásico Eugene Martone (Ralph Macchio) en su viaje hacia el sur profundo junto al veterano armonicista "Blind Dog" Fulton. El clímax del filme es el célebre duelo de guitarras en el que Eugene se enfrenta al siniestro Jack Butler, interpretado por el virtuoso Steve Vai. La partitura de esta batalla fue compuesta y grabada en estudio por el propio Vai y Ry Cooder, mezclando la improvisación pentatónica del blues de raíces con los devastadores arpegios neoclásicos ("Eugene's Trick Bag", basada en Paganini), creando uno de los momentos más épicos en la historia del cine musical contemporáneo.
-The Blues Brothers y Blues Brothers 2000 (1980 / 1998, EE. UU.): Dirigidas por John Landis, ambas cintas funcionan como tributos al rhythm and blues, el soul y el blues eléctrico. En la primera entrega de 1980, destacan las apariciones monumentales de Aretha Franklin cantando "Think" en su restaurante, Ray Charles disparando un arma en su tienda de empeño antes de tocar "Shake a Tail Feather", y James Brown oficiando una misa góspel electrizante con "The Old Landmark". Su secuela de 1998 (Blues Brothers 2000) elevó la apuesta reuniendo a una nueva realeza musical. Destaca la magnética Erykah Badu en el papel de Queen Moussette interpretando "Funky Nassau", el esperado regreso de Aretha Franklin cantando el himno definitivo "Respect", y James Brown arrasando con "John the Revelator". El clímax del filme es una épica Batalla de las Bandas que culmina en una monumental jam session del tema "New Orleans" junto a The Louisiana Gator Boys, un supergrupo irrepetible que juntó en la misma pantalla a leyendas como B.B. King, Eric Clapton, Bo Diddley, Isaac Hayes, Dr. John y Lou Rawls.
-Sinners (2025, EE. UU.): Escrita y dirigida por Ryan Coogler, empuja los límites del cine fusionando el terror gótico con la herencia afroamericana en la época de Jim Crow. Su galardonada banda sonora original, ganadora del Óscar y creada por Ludwig Göransson y Raphael Saadiq, brilla en el alucinante montaje surrealista dentro del juke joint. En esta escena cumbre, el joven Sammie toca el blues acústico "I Lied to You" en su guitarra con resonador. La interpretación desgarra la realidad narrativa, desencadenando un recorrido visual y auditivo que honra toda la cronología de la música negra: desde percusionistas tradicionales africanos, pasando por el rock psicodélico de los 70, hasta desembocar en el turntablism de la cultura hip hop, consolidando a la película como una joya estética y musical.

GLEN RODRIGO MAGAÑA
lA PLUMA DE HOMOESPACIOS, EL SOMBRERO DE ESPACIOS VINTAGE, ESCRIBANO DE "LA BUENA MÚSICA" DIJERA MILES DAVIS, LA CULTURA Y OTRAS ARTES.
mAIL: GLEN@HOMOESPACIOS.COM
TWITTER: @GLENROD85
FB: GLEN RODRIGO MAGAÑA


