

PALABRAS MÁS

¡Que ruede el balón!
"La única forma de lidiar con un mundo
sin libertad es volverse tan absolutamente libre
que tu mera existencia sea un acto de rebeldía."
Albert Camus
Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez
Llegó la hora. Los años han pasado y aquí sigue el país: el México del 68 y sus Olimpiadas manchadas de sangre por la intolerancia del PRI de Gustavo Díaz Ordaz; luego los mundiales de 1970 y 1986, este último precedido por meses de terror tras el terremoto de un año antes. A pesar de todo, el balón rodó y los juegos se realizaron.
Por el simple hecho de celebrar un evento de esta magnitud, los problemas que laceran a la sociedad no se van a ir. Los gobiernos no se van a convertir, de facto, en exitosos; la corrupción, los errores, las malas decisiones y las tensiones con Estados Unidos no van a terminar porque se ganen algunos partidos o porque se llegue a un sexto partido. No. Mientras se lleva a cabo la justa mundialista, los trabajos para renegociar el T-MEC continuarán. Habrá pronunciamientos de Donald Trump, quien, junto con su movimiento político, enfrentará una elección a finales de año.
Acá se incrementarán las acusaciones contra políticos de Morena, todo por sus malas compañías. A nivel mundial nos ven como el país donde reina el narco al amparo del poder, y esa etiqueta se fortaleció con la política de “abrazos, no balazos” de López Obrador. Incluso los visitantes internacionales preguntan por esos territorios y por historias que, lamentablemente, se han vuelto célebres.
Al terminar el Mundial seguiremos siendo un país marcado por la violencia, con desaparecidos y madres buscadoras que realizan el trabajo que la autoridad debería hacer. Ahí estuvieron los colectivos, a un costado del camino que conduce al Estadio Ciudad de México, para que el mundo lo sepa, para que se vea el México de huesos descarnados, el cotidiano, ese que César Cravioto, secretario de Gobierno de Clara Brugada, hace todo lo posible por ocultar. Pero eso no lo borra la pintura lila.
Los árbitros pitarán el final. La historia se repetirá una y otra vez, y las cosas no van a cambiar. El país donde pueden entrar a la casa de una reportera para secuestrarla; donde se elaboran leyes para criminalizar a los periodistas, como ocurre en San Luis Potosí con la llamada Ley Serrano, seguirá arrastrando atropellos a los derechos humanos y los abusos que otorga el poder.
Tampoco desaparecerán los problemas económicos. Millones de mexicanos seguirán enfrentando la carestía, la incertidumbre laboral y la falta de oportunidades. La fiesta dejará beneficios para algunos, pero difícilmente cambiará la realidad de quienes todos los días luchan por llegar al final de la quincena.
El Mundial terminará, las luces se apagarán, los estadios volverán a la rutina y las transmisiones pasarán al archivo. Entonces México despertará de la fiesta para encontrarse con los mismos pendientes de siempre. Porque el futbol puede detener al país durante unas semanas, pero no tiene el poder de borrar sus problemas ni de resolverlos.
Disfrutemos la fiesta, pero sigamos pendientes de nuestra realidad.
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Hasta la próxima
ARTURO SUÁREZ
Todos los miércoles por la 1530 de AM en punto de las 20:00 horas, conduce el programa La Otra Frecuencia, periodismo con consciencia.
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