
Justicia social en escena

Resistencia y memoria colectiva a través de tres propuestas que denuncian desde el arte escénico. Las puestas en escena Vuelos nocturnos sobre un mar sin fondo, Hasta encontrarte y Pase de lista exploran, desde distintas narrativas y lenguajes escénicos, fenómenos dolorosos como la desaparición forzada en diversas épocas de la historia de México y la incansable lucha de las familias por la verdad. Estos montajes funcionan como dispositivos para sensibilizar al espectador sobre la huella de dolor que dejan las ausencias y la importancia de mantener viva la memoria histórica frente a la impunidad.
Vuelos nocturnos sobre un mar sin fondo, presentada por la compañía Teatro Línea de Sombra en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico, es una pieza de escena documental que indaga en la desaparición forzada de Alicia de los Ríos Merino, ocurrida en la década de los setenta. Bajo la creación de figuras como Jorge A. Vargas y la propia Alicia de los Ríos (hija), el montaje utiliza testimonios, archivos y elementos poéticos para explorar los límites de la justicia y la obstinada persistencia de los recuerdos. La obra tendrá funciones de jueves a domingo hasta el 15 de febrero de 2026, ofreciendo una reflexión profunda sobre las ausencias que aún permanecen bajo la superficie de la historia nacional.
Por su parte, el unipersonal Hasta encontrarte, escrito e interpretado por Vicky Araico, regresa a Teatro UNAM en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz para dar voz a las madres buscadoras. Dirigida por Nir Paldi, la obra utiliza el lenguaje del teatro físico para narrar el viaje de transformación de Alma, una madre cuya vida se desvanece lentamente mientras busca a su hija desaparecida. Este montaje, reconocido como Mejor Unipersonal por la ACPT, surgió de una investigación basada en entrevistas reales y se presenta del 31 de enero al 28 de febrero de 2026, destinando un porcentaje de sus derechos de autor al apoyo de familiares de víctimas de desaparición forzada.
Finalmente, Pase de lista se presenta en el Foro Shakespeare como una propuesta que retoma la memoria de la matanza del 2 de octubre de 1968 a través de un enfoque interdisciplinario. La obra utiliza la música y el movimiento para realizar un acto simbólico de justicia, nombrando a quienes fueron silenciados en la Plaza de las Tres Culturas y vinculando ese pasado con las luchas sociales contemporáneas. Al transformar el escenario en un espacio de conmemoración ritual, la puesta en escena busca que el espectador no sea un testigo pasivo, sino que participe en el ejercicio colectivo de no olvidar, reafirmando que el arte es una herramienta fundamental para cuestionar la violencia de Estado y honrar la dignidad de las víctimas.










