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Inician trabajos de restauración de murales de O’Higgins, Campos y Pujol en el Teatro del Pueblo

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  • La lucha de los obreros contra los monopolios, de Pablo O’Higgins; Danzas populares. Historia del teatro en México, de Juan Campos W, y Los alimentos y el problema del obrero, de Antonio Pujol, que datan de 1934, presentan humedad, polvo en superficie, pérdida de tonalidad y afloraciones salinas

  • Especialistas del Cencropam del Inbal participan en la ejecución y supervisión en los trabajos de limpieza, resane y reintegración del color en cada mural

  •  Se da mantenimiento al inmueble con la reposición de impermeabilizante y atención a las bajadas pluviales para evitar futuros daños 

  • Estos trabajos se realizan paralelamente con los que se llevan a cabo en el mural La guerra y la paz, de Gilberto Aceves Navarro, que se encuentra en José María Alzate en Santa María la Ribera, desde el pasado 13 de febrero y que continuarán durante los próximos tres meses 

 

La Secretaría de Cultura federal y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal), en colaboración con el Gobierno de la Ciudad de México, mediante la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda, iniciaron los trabajos de restauración de tres murales de Pablo O’Higgins, Juan Campos W y Antonio Pujol que se encuentran en el Teatro del Pueblo, en República de Venezuela 72, en el Centro Histórico, labor que tiene como objetivo preservar el patrimonio artístico y cultural que existe en la capital.

 

Se trata de La lucha de los obreros contra los monopolios, de O’Higgins; Danzas populares. Historia del teatro en México, del pintor Campos W, y Los alimentos y el problema del obrero, de Pujol, murales que datan de 1934, cuando abrió sus puertas el Teatro del Pueblo y que con los años presentaron deterioro por humedad, polvo en superficie, desprendimientos parciales, pérdida de tonalidad y afloraciones salinas.

 

Esta obra se realiza con recursos del Fideicomiso de Transferencia de Potencialidades F/54, la cual fue anunciada desde febrero pasado, cuando se detalló que además sería intervenido el mural La guerra y la paz, del artista plástico Gilberto Aceves Navarro, que se encuentra en José María Alzate, en la colonia Santa María la Ribera, alcaldía Cuauhtémoc. 

 

Al inicio de los trabajos de restauración, el pasado 13 de febrero, asistieron la directora general del Inbal, Lucina Jiménez López, y la secretaria de Cultura local, Claudia Curiel de Icaza, quienes ante integrantes del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam) resaltaron la importancia de devolver el brillo y el valor artístico a estas piezas, de la mano de especialistas para realizar una restauración integral, acompañada de una labor educativa que promueva y difunda el patrimonio artístico de la capital.

 

En entrevista, José Caballero Rosas, restaurador del Cencropam del Inbal, indicó que los trabajos en el Teatro del Pueblo tendrán una duración de tres meses y contempla, además de la limpieza y restauración de los murales, el mantenimiento de la azotea y la infraestructura del edificio para evitar futuros daños. 

 

“La mayor afectación que ha tenido la obra del maestro Pablo O’Higgins fue causada por un problema de filtración de humedad que ha provocado que aparezcan las afloraciones salinas, que conlleva el maltrato de la pintura y los aplanados”, explicó Caballero. 

 

Añadió que “este es un inmueble antiguo que requiere un mantenimiento permanente, por lo que actualmente se está haciendo un trabajo de reposición de impermeabilizante y resanes en zonas agrietadas o vulnerables. Esto con el afán de proteger el edificio para que no se siga filtrando la humedad que está afectando el mural de O’Higgins”.

 

A la par de las labores que se realizan para proteger la integridad del inmueble, Caballero coordina y supervisa el trabajo de seis expertos en pintura mural que en una primera instancia trabajan en la limpieza mecánica de las obras, misma que se realiza de manera descendente en cada mural con aspiradora industrial y brocha. 

 

Posteriormente, explicó el restaurador, el equipo se dedicará al proceso de “limpieza acuosa, es decir, se trabaja con agua destilada y con porcentaje controlado de un alcohol isopropílico, apoyados de esponjas naturales, esto para ir cortando parte de la grasa y el hollín causado por la contaminación”.

 

Resaltó la importancia de respetar el trabajo hecho en intervenciones anteriores, cuyas áreas de cada mural ya se tienen identificadas, para que en caso de necesitarlo se realice la correspondiente reintegración del color.

 

“Ya se hizo una valoración de toda la parte superior (del mural de O’Higgins) y afortunadamente no hemos hallado oquedades o cámaras de aire. Sin embargo, cuando existen esas afectaciones se hacen consolidaciones a través de inyecciones con materiales compatibles con el original”, detalló Caballero, quien dijo que hasta el momento solo se han identificado grietas que ya fueron resanadas y están en la espera de la reintegración del color. 

 

Aseguró que dicha reposición o reintegración de color que se lleva a cabo en zonas del mural con afectaciones más evidentes se realizan con el apoyo de fotografías de la obra para dejarla como originalmente estaba. 

 

Destacó que cada uno de los procesos son complicados y se realizan con específica atención para que el resultado sea el óptimo; es por ello que se está dando mantenimiento a las azoteas y a las bajadas pluviales que pueden seguir afectando los murales, “todas las decisiones que se tomen en este proyecto van a ayudar a subsanar los problemas que tenemos hoy en día y al mismo tiempo evitar, en medida de lo posible, que siga habiendo daños”. 

 

Finalmente, Caballero celebró que los Gobiernos de México y capitalino actúen conjunta e interinstitucionalmente en obras de restauración, no solo para la salvaguarda de obras tan importantes en la historia del muralismo, sino también para que la ciudadanía se interese en ellas y acuda a estos espacios que las alojan. 

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