
EN MOVIMIENTO

Golpes desde el celuloide…
una breve historia del boxeo
Por glen rodrigo magaña
El boxeo pasó de ser un brutal combate clandestino a puño limpio en la Inglaterra del siglo XVIII a convertirse en el espectáculo deportivo y multimillonario más seguido de los siglos XX y XXI. Este artículo traza esa dolorosa e increíble evolución marcada por la introducción de reglas, el racismo sistémico, la Gran Depresión, el control de la mafia y la lucha por los derechos civiles, utilizando como ejes temáticos, películas que han inmortalizado en la pantalla grande a los púgiles que escribieron, golpe a golpe, la historia de este deporte.
En sus orígenes, durante el siglo XVIII y principios del XIX, el boxeo no era considerado un deporte profesional ni legal, sino una práctica salvaje llamada "prizefighting". Se peleaba a nudillo descubierto, sin límite de asaltos, y los combates solo terminaban cuando un hombre ya no podía ponerse en pie. Esta brutalidad, financiada por las apuestas de la aristocracia y sufrida por la clase trabajadora, es retratada crudamente en la película Prizefighter: The Life of Jem Belcher (2022). La cinta nos sumerge en la vida de uno de los campeones más jóvenes de Inglaterra a principios de 1800, mostrando el salvajismo del ring mucho antes de que las Reglas del Marqués de Queensberry mejoraran la práctica en 1867 exigiendo el uso de guantes y asaltos cronometrados.
Tiempo después, a inicios del siglo XX, el deporte ya había adoptado los guantes y gozaba de enorme popularidad en Estados Unidos, pero sus cuadriláteros reflejaban el profundo racismo de la sociedad. Los promotores mantenían un acuerdo no escrito para evitar que los afroamericanos compitieran por el título mundial de los pesos pesados, una barrera que Jack Johnson destrozó en 1908. La desesperación del público blanco por encontrar a un caucásico que pudiera destronarlo es el tema central de La gran esperanza blanca (1970). A través de esta historia inspirada en la vida de Johnson, el filme documenta cómo el boxeo se convirtió en una organización de violentas tensiones raciales de la época.
Años más tarde, durante la profunda crisis económica de la década de 1930, los combates dejaron de ser puro entretenimiento para transformarse en un crudo símbolo de supervivencia. La película El luchador (Cinderella Man, 2005) ilustra esta era, al contar la historia real de James J. Braddock, interpretado por Russell Crowe. Relata la historia de un boxeador que, tras perderlo todo en la Gran Depresión, se vio obligado a trabajar en los muelles y pelear esporádicamente para evitar que sus hijos murieran de hambre. Su milagroso regreso para ganar el campeonato mundial en 1935 nos demuestra cómo, en este momento histórico, los protagonistas del ring se erigieron como faros de esperanza para una nación hundida en la miseria.
La llegada de las décadas de 1940 y 1950 trajo consigo una de las épocas más competitivas, pero también más oscuras y corruptas. El crimen organizado y la mafia italiana tomaron el control casi total del negocio, decidiendo quién ascendía a la cima y quién caía a la lona. El estilo implacable, visceral y destructivo de los peleadores de esta generación cobra vida en la legendaria Toro Salvaje (Raging Bull, 1980). Siguiendo la turbulenta vida del campeón Jake LaMotta, encarnado por Robert De Niro, el largometraje expone la cruda realidad de un deporte donde los atletas a menudo debían venderse a los sindicatos criminales para poder aspirar a la gloria.
El panorama cambió radicalmente hacia finales de los años 60 y durante la década de 1970, cuando la televisión transformó el boxeo en un evento global y Muhammad Ali redefinió el papel del atleta en la sociedad. La película Ali (2001), protagonizada por Will Smith, aborda la etapa en la que los puños chocaron de frente con la política internacional. Al negarse a ir a la Guerra de Vietnam y alzar la voz por los derechos civiles, Ali demostró que un boxeador podía desafiar al propio gobierno de Estados Unidos. La narración de la película no solo muestra la consolidación de los grandes eventos mundiales, sino también cómo el ring pasó a ser un poderoso megáfono mediático.
Finalmente, desde el cierre del siglo XX hasta nuestros días, el boxeo ha mutado hacia un modelo corporativo dictado por promotoras gigantes, pagos por evento y redes sociales. Creed: Corazón de Campeón (2015), más allá de ser un brillante guiño nostálgico del legado de la saga de Rocky, refleja con exactitud el ecosistema contemporáneo. Los peleadores modernos ya no surgen exclusivamente de la pobreza extrema, ahora lidian con el peso de la herencia mediática, tal como Adonis carga con la sombra de su padre, Apollo y la tutela del propio Balboa, donde emplean tecnología deportiva de punta, recuperación avanzada y análisis de datos. Hoy, como nos muestra esta cinta, el boxeo es una industria de entretenimiento global donde construir una marca personal en plataformas digitales es una táctica tan vital para sobrevivir como conectar un buen gancho al hígado.







